Ser, Estar, Coexistir. Una exposición colectiva

Fecha

Horario

de lunes a viernes, de 10:00 a 13:00 h. y de 17:00 a 21:00 h

Coordinadores

Fernando García-García

Lugar

Espacio Laraña

Exposición

SER, ESTAR, COEXISTIR (líneas convergentes en el contexto socio-político actual)

Del 7 al 22 de septiembre

Inauguración día 7 de septiembre a las 19:00h

Comisariada por Fernando García-García

 

Participantes:

Paula Acosta

Sergio Aranda

Jorge Barroso (Bifu)

Manuel Cid

Sofía Clarí

Elena Coca

Pablo Corvillo

Javier A. González

Sofía González

Ana Diánez

Diego Lozano

Mariano Luque

Carlos Mayol

Miguel Mendoza

Alberto Muñoz

Nuria Olmo

Victoria Pascual

Elena Pedroche

Cecilia Pineda

Ana Posadas

Alba Quintero

Recetas Urbanas

Alberto Rey

Miguel Ríos

Esther Rodríguez

María Rodríguez

María Jesús Sáez

María Salmerón

Daniel Sánchez

Ignacio Traverso

Irene Ugolini

 

El Master en Arte: Idea y Producción presenta la exposición de los resultados del curso 2021-2022. Una exposición mixta, fronteriza, cruzada, diversa… Un crucigrama con casillas convergentes y caminos entretejidos, con pluralidad de lenguajes y convicciones.  Proyectos y conclusiones del Taller Territorio Crítico 04, dirigido por Santiago Cirugeda y su equipo de Recetas Urbanas junto con Jorge Barroso (Bifu), se unen en esta muestra a una selección de las obras realizadas en los talleres de las asignaturas que se organizan en torno a los tres ejes que articulan los itinerarios del Máster.

Durante este curso, los estudiantes han podido conocer gracias a la aportación de Recetas Urbanas los mecanismos para generar proyectos artísticos colaborativos, partiendo de intereses comunes. El taller planteado por Cirugeda y Bifu dio lugar a la construcción colectiva como punto de partida de una estructura geodésica donde mantener reuniones de seguimiento de los proyectos planteados por equipos de trabajo.  La experiencia queda registrada en la muestra con documentación generada durante el transcurso del taller.  El proyecto de pintura mural colaborativa de Irene Ugolini y Ana Diánez para los muros externos de la Facultad de Bellas Artes, se muestra junto a la experiencia revisionista de los 30 años de la EXPO 92 planteada por el equipo abierto COA (Ignacio Traverso, Alberto Muñoz, Jesús Saez, Alberto Rey, Elena Coca, Carlos Mayol) surgido en estas reuniones con la orientación de la profesora Rocío Arregui.

Esta experiencia encapsulada en la primera vitrina de la exposición da paso a la muestra de obras producidas en las asignaturas de este curso, y que son ejemplo de la calidad que alcanzan las creaciones en este título de Máster. Un grupo de estudiantes ya plenamente formado que nos regala una obra de innegable interés y variedad.

Cuando este máster iba a comenzar su andadura se planteó el reto de cómo organizar el estudio académico de las tendencias siempre imprecisas del Arte Contemporáneo. En aquel momento el máster adoptó para ello una estructura similar a la novedosa distribución con que inauguró su colección la TATE MODERN de Londres en los principios del nuevo milenio. Una división tripartita organizaba pues los itinerarios, en todo caso transversales, en torno a las categorías de narrativas visuales y políticas, territorios y medio ambiente, y cuerpo, acción y representación, en un intento por organizar lo inabarcable. Cuando este grupo de artistas ha buscado una forma de hablar de algo común para organizar esta muestra colectiva (y como tal inevitablemente tendente a la dispersión) ha encontrado también en esta división traducida a los verbos SER, ESTAR y COEXISTIR, la forma de organizar un discurso igualmente múltiple e inabarcable.

 Así en la muestra nos recibe una primera sección que reflexiona sobre el lenguaje y los lenguajes en este contexto sociopolítico con estética postmoderna de supermercado, aquí encontramos las variaciones y especulaciones gráficas de María Rodríguez y de Elena Coca, que dan paso al lenguaje de diseño gestual de Alberto Rey. El pequeño “stand” de cerebros en venta de Paula acosta, introduce la voluntad instalativa y la ironía postmoderna que se aprecia también en el grabado “taxonómico” del Gazpacho de Victoria Pascual y en la reflexión conceptual sobre la educación de Mariano Luque. Cierra esta sección la narración abstracta del tránsito entre línea y mancha de Alba Quintero y la concreción formal de la escultura de Miguel Ríos.

La segunda sección se agrupa en torno al habitar y a la relación con el entorno, comenzando con la mullida arquitectura de las crisálidas textiles de Esther Rodríguez, o el nido gráfico y ritual de Sergio Aranda, para pasar a la enajenación del territorio fingido de Ignacio Traverso o del espacio post-digital que nos habita en la obra de Sofía Clari, cuyo verde saturado, eclipsa la idea de naturaleza, que no obstante persiste en el musgo de la arquitectura vaciada de Alberto Muñoz y se intuye tras la pista de tenis enajenada de Diego Lozano.

El “corner” que ocupan  las pieles orgánicas fragantes de Cecilia Pineda nos indican siguiendo las líneas luminosas de sus leds la salida al refugio de los sentidos, inaugurando la búsqueda de identidad y el carácter sensorial de la sección dedicada al cuerpo. De ese primer “huéleme” pasamos al “mírame” en los “selfies analogizados” y cristalinos con recuerdos del Op-Art de María Salmerón, al tócame del gofrado con vocación de braille de Sofía  González o al “lámeme” de la inquietante y técnicamente impecable escultura de Daniel Sánchez. También está presente la experiencia táctil en las impresiones de los cuerpos de la genealogía matriarcal que Nuria Olmo tiende al sol, y que da paso al vientre y al ombligo como trasunto del centro del universo en la espiral logarítmica que nos plantea Elena Pedroche y que encuentra su correlato en los ombligos pintados de fotografías y a su vez fotografiados de Ana Posadas/Gina Pane/Ana Posadas. También el vientre, y la cadera se transfiguran en memoria en la lírica transformación del cuerpo en cerámica de Miguel Mendoza.

Termina (o empieza, según se mire) la exposición con el bestiario de nuestros negativos y desobediencias en el bucle hipnótico de las magistrales video-performances de Javier González y con el fetiche caleidoscópico del bronce de María Jesús Cerdá, como amuleto protector de esta muestra diversa, abigarrada y llena de artistas que se enfrentan ahora a la ardua tarea de comenzar y afianzar una carrera prometedora. Ha sido un placer y un privilegio conocerlos y trabajar con ellos.

 

Fernando García-García, Coordinador del Máster en Arte: Idea y Producción y comisario de la exposición.